Maria Ontoba Maria Ontoba

"Marketing Account Manager"


Orange Wines

Los vinos rosados, los amas o los odias

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Mayo 2020

Buscando propuestas gastronomicas, he encontrado una que me ha llamado la atención porque no la conocía y estoy segura, que muchos de vosotros tampoco lo habéis oido nunca.

Se trata de los orange wines o vinos brisados.

Lo primero que hay que aclarar, que no hay que confundir la traducción literal de Orange Wine como ‘vino naranja’, ya que el vino naranja se elabora en el Condado de Huelva con las variedades zalema, Pedro Ximénez o moscatel y están macerados con piel de este cítrico.

Una vez aclarado esto, un orange wine es un vino brisado.

Los vinos brisados son vinos blancos elaborados como si fueran vinos tintos.

Es decir, en lugar de separar el mosto previamente, se vinifica en contacto con las pieles de la baya entera y esta maceración puede durar varios días u horas en función de lo que se quiera conseguir.

Por ese contacto, el color resultante puede ser más subido de tono y parece más dorado o anaranjado.

Si además hay paso por barrica o por ánforas de arcilla, podemos observar un color naranja casi con seguridad.

Características de los orange wines

Empezando por el color, los aromas y los taninos, los vinos brisados o orange wines están considerados como vinos muy rudos, con la acidez alta, la oxidación marcada, la astringencia presente y aromas verdes que los hacen muy distintos de los blancos frescos y comerciales.

Sin embargo, todo este maridaje combierte a estos vinos en, un lujo para la alta gastronomia.

La bodega Cal Menescal en Bot en la comarca de Terra Alta, ha sacado al mercado uno de los últimos oranges wines, L’ Ataronjat.

L’ Ataronjat 

Debe su nombre a su color natural a pesar de estar elaborado 100 % con garnacha blanca.

Es una elaboración tradicional totalmente terraltina aunque el vino esté fuera del amparo de la D.O. Terra Alta.

Cepas viejas de 60 años para este orange wine o vino brisado que se elabora como si fuese un tinto dejando el mosto y las pieles en fermentación conjunta.

Tiene un alto trabajo técnico, por la cesión de taninos y de color por parte de las pieles de la uva, lo que le confiere su característico color anaranjado, una complejidad abrumadora y un enorme abanico de sensaciones para los sentidos.

Una vez acabada la fermentación, se mantiene la maceración durante tres meses, acabando con un prensado suave y una clarificación natural.

Por sus principios tradicionales, todos los procesos a los que se somete este vino son naturales.

Notas de cata L’ Ataronjat 

Visualmente hace honor a su nombre y destacan sus tonos anaranjados y una delicada turbidez.

En nariz tiene una complejidad extrema. Piel de naranja y pomelo, laurel, clavo, canela, tomatera, toques de sándalo y resina, así como recuerdos balsámicos.

En boca incluso podría recordar a ciertos vinos de Jerez por sus matices oxidativos y tánicos. El postgusto es eterno y la complejidad, infinita.

En lo que respecta al maridaje, nos encontramos ante uno de esos vinos tremendamente versátiles.

Combina bien con ensaladas con complicadas vinagretas, escabeches, vegetales complejos, carnes de cualquier tipo y quesos muy curados.

Información, @TheLuxonomist by Javier Campo Gonzaléz

Photo, Freepik

 

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